"LA VICTORIA DE TAMPICO DE 1829" VERSION CORTA


Todos los mexicanos sabemos que la lucha por la independencia de nuestro país inició en la madrugada del 16 de septiembre de 1810, con el “Grito de Dolores” del cura Miguel Hidalgo y Costilla.


Pero lo que pocos conocen, es el largo camino que nos llevó consolidar esta independencia, el cual tuvo varias difíciles etapas. Morelos, Guadalupe Victoria, Mina y Vicente Guerrero, entre muchos otros, continuaron la lucha del gran Hidalgo. A Guerrero e Iturbide les tocó la “Consumación de la Independencia”, con la entrada a la Ciudad de México del “Ejército Trigarante”, el 27 de septiembre de 1821.


Pero los españoles no reconocieron nuestra independencia y continuaron la lucha desde el Castillo de San Juan de Ulúa, frente al Puerto de Veracruz y el corto Imperio de Agustín I, por más esfuerzos que realizó, no pudo desalojarlos.


En 1824, México se convirtió en una República Federal. Las Legislaturas de los Estados eligieron al insurgente Guadalupe Victoria, como primer Presidente de México.


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En 1825, por fin se logró rendir por bloqueo naval a los españoles del Castillo de San Juan de Ulúa por el Capitán Pedro Sánz de Baranda. Pero las conspiraciones y las amenazas continuaron, lo que hizo que muchos mexicanos se opusieron a la permanencia de los españoles que residían en México, ya que en ese tiempo, constituían un peligro latente para la estabilidad del Régimen Republicano, en vista de las pretensiones del monarca español, Fernando VII, de recuperar su antigua colonia, expidiédose en 1827 la "Ley de Expulsión" de los Españoles residentes en México.


La lucha continuó en el mar, desde Veracruz. La incipiente Armada Mexicana hostilizaba a la española en los alrededores de la Isla de Cuba, obteniendo grandes ventajas y teniendo como gran protagonista de ellas, al Bergantín “Guerrero”, el cual, después de una serie de importantes victorias, es apresado, desarticulando lo mejor de la defensa naval mexicana.


 

El gobierno monárquico español ve en ésto, una gran oportunidad para emprender la reconquista de México, desde su colonia en la Isla de Cuba, planeando el envío a nuestro país, de tres ejércitos, que en total constituirían 16,000 hombres.


El 27 de julio de 1829, de 21 navíos de la Armada Española a cargo del Almirante Ángel Laborde, desembarcaron en Cabo Rojo, Veracruz; el primer contingente español, llamado “Ejército de Vanguardia”.


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Este ejército, el primero que se enviaba en este intento de reconquista, estaba  formado por 3,100 combatientes, soldados veteranos con el armamento más moderno de la época y bien pertrechados, estando comandados por el Brigadier Isidro Barradas.


Pequeñas fuerzas de Veracruz y Tamaulipas intentaron heróicamente detener su camino sobre Tampico, en “La Aguada”, "Los Corchos" y en el fortín veracruzano de "La Barra”, luchando y retirándose. Gracias a la superioridad númerica y de armamento, los españoles pudieron tomar las poblaciones de Tampico Alto y Pueblo Viejo, en el norte de Veracruz.


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Evacuada por la reducida guarnición y la población civil, Tampico, Tamaulipas, cayó en manos del invasor el 7 de agosto, pero la encontraron desierta, sin alimentos ni agua potable, en una  estrategia de “tierra arrasada”, ya que los habitantes de la zona, patrióticamente, no colaboraron con el invasor, contrario a los planes españoles.


El 2 de agosto el Presidente Vicente Guerrero fue notificado del desembarco de las tropas españolas. Consciente de la gravedad de la situación, lanzó una proclama a todos los mexicanos llamándolos a unirse en defensa de la Patria y dispuso la integración del “Ejército de Operaciones Mexicano”, al mando del Brigadier Antonio López de Santa Anna, quien era Gobernador de Veracruz. 


El 16 de agosto, debido a la falta de alimentos, los españoles avanzaron sobre "Villerías", hoy Altamira, Tamaulipas, realizándose una heroica defensa del camino por las fuerzas mexicanas al mando de los Brigadieres Felipe De la Garza y Manuel de Mier y Terán, los que volvieron a seguir la estrategia de combatir y retirarse, ocupando los españoles "Villerías", pero encontrándose nuevamente con las manos vacías.


En la madrugada del 21 de agosto, mientras el grueso del Ejército Español se encontraba en Altamira, los mexicanos, con las pocas tropas que habían llegado de Veracruz y los soldados y “cívicos” de la zona, en medio de la noche y en silencio, cruzaron el caudaloso río Pánuco, de 400 metros, en pequeñas lanchas y piraguas. En lo que hoy es la Plaza de "La Libertad” y en las calles del “Centro Histórico”, se llevó a cabo "La Batalla de Tampico".


Este combate duró más de 12 horas seguidas donde el Ejército Mexicano "abatió el orgullo español", quienes por lo aguerrido de la batalla, tuvieron que solicitar un “alto al fuego” para capitular y se estaba dando trámite a dichos acuerdos, cuando retornó el Ejército Español a Tampico. Después de un “duelo de astucia” entre ambos Generales, Santa Anna y Barradas pactaron que sus ejércitos regresaran a sus respectivas líneas, lo que permitió la liberación de Altamira. 


El Ejército Mexicano salió de Tampico con honores, banderas desplegadas y a tambor batiente, volviendo a cruzar el río Pánuco, en medio de una fuerza española superior.


Desde ese día, dicha plaza, donde se encontraba el Cuartel General de los españoles en el Tampico ocupado, fue bombardeada por la artillería mexicana desde el Paso de "El Humo" en Veracruz, al otro lado del río Pánuco.


Mientras se esperaban refuerzos del centro de la República, se dieron acciones heroicas por parte de los soldados mexicanos, como lo fue "La Captura de la Balandra Española", en el río Pánuco, ya que en medio de la noche y la lluvia, la abordaron frente al Fortín de “La Barra” que los atacaba con sus cañones, remolcándola río arriba, hasta el Reducto de “Las Piedras”.


En una estrategia de tenaza, el Ejército Mexicano construyó fortificaciones y reductos sobre la rivera veracruzana del río Pánuco que cercaron e inmovilizaron al invasor, el cual empezó a sufrir por la falta de alimentos, agua y por la fiebre amarilla, esparcida por los mosquitos. 


El día 9 de septiembre, cayó un fuerte ciclón, que provocó una gran inundación en toda la zona, destruyendo el campamento mexicano, obligándolos a entrar en acción o esperar el tiempo de secas, lo que hubiese permitido la llegada de los otros dos contingentes del Ejercito Español, que ya se esperaban desde la Isla de Cuba.


Ante la adversidad del clima, los mexicanos al mando de los Generales Antonio López de Santa Anna y Manuel de Mier y Terán, así como de los  Coroneles Lemus, Andreis, Acosta y De Paula Tamariz, se decidieron a dar la batalla final, en medio del lodo y la inundación, en la noche del 10 al 11 de septiembre, iniciándose la toma del Fortín Español de “La Barra" ubicado hoy en Ciudad Madero, Tamaulipas.


Los soldados españoles protegidos por las empalizadas y sus cañones, se defendieron con tenacidad y desesperación. La encarnizada lucha se desarrolló a la bayoneta, es decir, cuerpo a cuerpo. En estas acciones se distinguió el Capitán de Granaderos Juan Andonaegui, al que se le ha honrado desde entonces con el nombre de un “cerro” característico entre Tampico y Ciudad Madero. Este sangriento enfrentamiento, heroico para ambas partes, obligó al Ejército Español a rendirse ante las tropas mexicanas que se desempeñaron con valor y audacia pocas veces vista en el ejército de nuestro país.


 

La Capitulación de los españoles fue redactada y firmada por el “Ejército de Operaciones Mexicano” en Pueblo Viejo, Veracruz y ratificada por el Brigadier Isidro Barradas en la “Casa Fuerte de Castilla”, en la Plaza de "La Libertad” de Tampico, Tamaulipas; el 11 de septiembre de 1829.


El Ejército Español entregó armas y banderas el día 12 de septiembre de 1829. Los prisioneros españoles serían posteriormente remitidos a La Habana, en tanto que el Brigadier Barradas se embarcó con rumbo a Nueva Orleáns, desconociéndose, hasta ahora con certeza, su destino final.


“La Victoria de Tampico de 1829", fue celebrada jubilosamente en todo el país, especialmente en la Capital de la República, donde llegaron las banderas rendidas por los españoles, realizándose grandes desfiles frente a Palacio Nacional. Posteriormente éstas fueron entregadas como trofeos ante la Virgen de Guadalupe, patrona de todos los mexicanos, siendo el momento más significativo y feliz, de la presidencia del General Insurgente Vicente Guerrero.


Este enfrentamiento daría como resultado la consolidación de la independencia de México que se traduciría en el "Tratado de Paz" con España de 1836 y es la última vez en que ambos países han entrado en guerra, reconociéndose como hermanos, ya que constituyó el último intento de la corona española por reconquistar nuestro país, además de forjar nuestro patriotismo y nacionalidad, al resultar victoriosos ante la primera intervención extranjera, de las muchas que sufriríamos en nuestro período de conformación como nación independiente.


Independientemente de los honores y glorias recibidas por los generales y oficiales participantes, los verdaderos “Héroes de Tampico” fueron los esforzados soldados de nuestro Ejército Mexicano, tanto de línea como de milicia y sobre todo la población civil, que fue desplazada por la guerra, perdiendo vidas y bienes en ello, sin colaborar con el invasor, frustrando para siempre los planes españoles.  


A los vencedores, se les otorgó "La Cruz de Tampico” y se proyectó la construcción de un gran monumento conmemorativo en 1844, para construirse en el centro de La Plaza de "La Libertad", del que sólo se alcanzaron a construir la base y las escalinatas.


Tan importante fue este acontecimiento que se convirtió en una de las principales Fiestas Nacionales durante la primera mitad del Siglo XIX y para conmemorar el XXV Aniversario de "La Victoria de Tampico de 1829", en 1854, se realizó el concurso público para componer nuestro Himno Nacional Mexicano, que nos recuerda en su letra, muchos de los pasajes de esta historia.


Muchos años después, en el 2002, se inició el Proyecto Ciudadano "Tampico 1829" que busca que "Nuestra Victoria"  se traduzca en mayor desarrollo cultural, cívico, económico y turístico para toda la zona involucrada a ambas riberas del Río Pánuco, logrando que en el 2005, el Congreso del Estado de Tamaulipas, declarara a nuestra ciudad con el título de "Heroico Puerto de Tampico" y que la fecha del 11 de Septiembre de 1829, sea reconocida nuevamente como Fecha Histórica Oficial para el Estado de Tamaulipas.


Esta es una gran historia... conócela y compártela.


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